Despertaba el cuarto día de nuestro viaje y nosotros con él. En esta ocasión los compañeros de habitación habían cambiado en su mayoría y compartíamos la supersuite con unos franceses, Callum y creo recordar un chino. Después de desayunos, duchas y demás preliminares del día nos fuimos again a la entrada del hostal. La excursión que teníamos contratada esta vez se dirigía a Longsheng, famoso por sus terrazas de arroz. Es curioso que en la carpetilla de las excursiones, en la parte de Longsheng, ponía: “Atención en este pueblo la gente no habla ingles”. Yo no se que pensarían que se hablaba en los demás sitios que habíamos ido pero ingles desde luego que no era.

Nos montamos en un coche con un conductor muy majo y dos horas y media de trayecto después estábamos a la entrada del pueblo de Longsheng. Más exactamente aquí:


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