(Los días que estuvimos en Beijing fueron 5 pero, para no ser peñazo, es probable que fusione algún día y salgan 3-4 post/días)

Nuestro tren llego a su destino entorno a las 5:30 de la mañana, una hora genial para pasear por Beijing. Salimos del tren y nos llovió la típica marea de taxitimadores de las zonas turísticas. Si en una zona de turistas chinos los taxis te intentan timar un 20% en una de turistas extranjeros lo intentan hacer un 500%. Hicimos maniobra de evasión y nos fuimos a desayunas a un McDonald más alejado. La estrategia nos salio bien ya que, además de estar más lucidos con el estomago lleno, el taxi que cogimos en una zona menos transitada nos cobro la décima parte de lo que pedían en la estación. Llegados al hotel tan pronto no nos quedaba otra que dejar las mochilas y ponernos a patear Beijing (nosotros y nuestro sudor de tropecientas horas). El primer destino que toco visitar fue La Ciudad Prohibida.

A mi personalmente la Ciudad Prohibida es algo que no me llamó especialmente la atención (ni esa vez, ni la anterior vez que la visite). Supongo que el hecho de que sea un conjunto de patios casi todos iguales influye en mi percepción ;). El caso es que la pateamos de arriba a abajo y al acabar nos fuimos al parque que esta a continuación de la salida trasera. Es decir, este

http://maps.google.es/maps?q=39.923511,116.390491&num=1&t=h&vpsrc=0&dirflg=w&z=16

Desde ahí tuvimos unas vistas bastante majas de la Ciudad Prohibida. Lastima que la niebla no quisiera que nos salieran las fotos bien:

Llegadas ya las 11 tocaba ir a hacer el check-in, y de paso, quitarnos el tufazo que llevábamos encima. Cuando nos quisimos dar cuenta eran casi las 3 y nos quedaba ver el Templo del Cielo. Un taxi y la suerte de que no pillaramos tráfico (en Beijing!!!!) nos llevo al lugar a tiempo. As always cayeron unas cuantas fotitos y videos:


El paseo nos duro una hora y media y lo continuamos con otra caminata sin rumbo por Beijing disfrutando de la ciudad sin prisas cosa que, teniendo en cuenta el ritmo que llevábamos, era bastante extraña. Nos quedaban pocos planes más para el día (que había empezado hacia más de 13 horas) pero entre esos pocos estaba uno fundamental: cerrar una apuesta.

Durante el viaje hicimos una cantidad no numerable de apuestas en su mayoría del estilo “Si tu lo haces yo lo hago”. De hecho, todas se cumplieron salvo la de hacer la croqueta en el desierto (vease el post del desierto). En este caso la apuesta consistía en “Me como un escorpión si tu lo haces”. Estando ya en Pingyao nos llevo a Nimrod y a mi un vídeo de los otros dos integrantes comiéndose el escorpión así que no nos quedaban más pelotas que hacerlo. Aquí el desenlace:

Decir que los bichos tienen peor pinta de lo que luego saben. De hecho sabían a churrasco. Nos parecía suficiente aventura para terminar el día y nos fuimos al albergue a coger fuerzas para el siguiente día. Total…solo nos esperaba…La Gran Muralla China.

En el siguiente post todo al detalle!!! Hasta más ver!

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