Cuando me levante a eso de las 7 de la mañana para ir al baño, me alegre infinitamente de no haber aceptado la oferta del hombre del CITS de quedarnos en su monster-hotel. Igual soy un poco especialito pero no me entusiasma pelearme con las cucarachas desde por la mañana. Sin embargo, si que le agradecimos al hombre que al llegar allí nos preguntara ¿Queréis tomar un desayuno occidental mientras esperamos a que lleguen el resto?. Como no, dijimos un “si!!” al unisono y rezamos por que “desayuno occidental” significara más occidental que el ultimo “desayuno occidental”. Por suerte lo resultó, y de que manera.


Seguimos al hombre metiéndonos campo a través por casas, puertas traseras, pasadizos, la pantalla nº 4 del Tomb Raider y sin saber como llegamos a la puerta (trasera again) de un hotel donde nos pidieron 20 yuanes. Para ser China era un desayuno algo caro pero, dado que no nos quedaba otra, pagamos el precio. Al entrar paso lo contrario a lo que nos pasaba en cualquier sitio que entrabamos: nadie nos miraba. La razón por la que nadie nos miraba era porque estábamos en el salón de un hotel petado de occidentales que se pimplaban huevos con bacon, tortilla, cereales, chocolate, etc. Con los ojos como platos saltamos como leones encima de toda esa comida que hacia tiempo que ni olíamos. He de reconocer que un niño gordo vio en mis ojos la muerte cuando “sin querer” se quiso colar en la cola del bacon. Típico niño suicida que sale corriendo enmendando su error. Llenos hasta los topes volvimos y nos montamos en la furgoneta que nos llevaría a las excursiones.

Primera parada : Cuevas Yungang

Las Cuevas Yungang son unas cuevas (sorpresa!!!) que en su origen eran casi 300 pero que a día de hoy solo se pueden ver 25 por temas de conservación. Pese a llevar en nuestras espaldas bastante visitas a templos budistas esta parada nos pareció muy majeta. Las primera cuevas eran las más impresionantes y para que sigan siéndolo no dejan ni fotografiar ni grabar (putos chinos). Eso no quita que como buenos españoles nosotros lo hiciéramos. Para no dejar rastro del delito…no las vamos a colgar (lease esto con una risa malvada de fondo). Lo que si colgamos es las pequeñas putadillas que le hicimos a Buda:




y no podía faltar un video como Dios Buda manda.

Volvimos a la caravana con nuestra guia china, dos americanos (un profe de mates de universidad!!!) y dos franceses. No, no es un chiste. Tras una parada para pimplar un poco nos llevaron a nuestro segundo destino.

Segunda parada : Templos colgantes de Datong

Esta maravilla de la ingeniera y la paciencia consiste en unos templos apuntalados a la montaña y sostenidos por unas estacas de madera que dan un canguelo bastante serio. A pesar de que los chinos son muy raros, esta construcción tenía su por qué. Al parecer el mini-río que nos encontramos al llegar sufría grandes crecidas en el pasado que se llevaban todo a su paso. Para evitar que Buda se mojara el culo lo plantaron en un templo y ese templo lo pegaron a la montaña al estilo “super-glue”. El resultado es un templo muy molon al que (de momento) se puede subir. Eso si, no apto para vertiginosos:



y como no

El billete de nuestra excursión acaba ahí y tocaba volver a la ciudad. Ya allí nos juntamos con los franceses, que los pobres habían llegado por la mañana de un viaje de 20 horas y parecían zombies, y nos dimos un pirulo. Esta pareja cometió el craso error de dejarse guiar por mi y como consecuencia se llevaron un par de paseos extra cortesía de papa Afura. Además de odiarme poco podían hacer así que tenía la conciencia tranquila.

La ciudad dio para poco y más allá de una muralla muy estandar y un muro de los 9 dragones calcado al de Beijing no tenía que ofrecer. Solo nos quedaba coger el tren nocturno que nos dejaría en Beijing en torno a las 6 de la mañana.

En el siguiente post el principio del fin. Nuestro primer día en nuestra última ciudad. No os lo perdáis que esto se acaba!!!

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