Eran las 5:45 de la mañana y ya estaba en el hall del albergue a la espera de hacer el check out. A los dos minutos apareció Nimrod con una cara de sueño solo comparable a la mía y unas ganas de hablar tendiendo a 0.

-Afura: Hola
-Nimrod: Brrrrhhrrr
-Afura: ¿Has cogido la llave?
-Ninrod: (Gruñido) Creo que no…
-Afura: ¿Y como pretendes hacer el check out?


Así que subió y bajo corriendo trayendo consigo las llaves y contándome que había despertado a los chinos que habían dormido en nuestra habitación y que, además, le habían mirado extrañados al coger las llaves. Que raro no?. Tampoco teníamos mucho tiempo para pensar así que entregamos las llaves y salimos pitando a la estación. Nuestro tren salía a las 6:15 pero, por suerte, la estación estaba lo suficientemente cerca como para que pudiésemos ir andando y llegásemos a tiempo. Este tren en particular nos llevaría a una ciudad llamada Taiyuan desde la que cogeríamos un vuelo a Baotou. Ya una vez en el tren, las circunstancias nos obligaron a grabar un vídeo

El viaje fue tan desagradable como parecía que iba a ser y ambos tuvimos que dar gracias al cielo por no sufrir de la necesidad de entrar en ese baño. 2 horas más tarde ya estábamos regateando con un taxista para que nos llevara desde la estación de autobuses al aeropuerto. En el aeropuerto pudimos hacer el check in pronto y dedicamos la espera a desayunar como Dios manda…en un McDonald!!! Mientras Nimrod se pimplaba algo parecido a unos huevos metidos en pan nos ocurrió una anécdota cojonuda

Muertos de la risa se nos paso el tiempo volando y en menos de lo que canta un gallo estábamos volando a Baotou. Llegados al aeropuerto y después de recoger las maletas tocaba poner en practica la estrategia del día. Nuestra primera idea era dejar las mochilas en la consigna del aeropuerto, coger un taxi que nos llevara a Xianshawan (el desierto a donde pretendíamos llegar), volver , coger las mochilas y de ahí a la estación de trenes para coger uno via Hohhot. El plan fallo desde tiempo t=0 cuando al preguntar por las consignas nos dijeron que eso allí no existía. No problem, cambio de planes, hacíamos lo mismo solo que primero íbamos a la estación y dejábamos las mochilas allí. Total que cogemos un taxi nos tiramos 15 minutos explicándole el tema y …pimba!!! nos cuenta que tampoco había taquillas en la estación, pero, que si las había en Xianshawan. Eso nos arreglaba bastante la vida. Por tanto nos montamos en el taxi para viajar 60km al sur en busca del desierto.

El viaje fue un coñazo extremo con las típicas locuras y embotellamientos chinos. A la hora ya empezábamos a dudar de que el desierto fuera tal ya que el entorno tenia pinta de todo menos de desierto. Cuando ya dábamos por hecho que habíamos hecho una capullada superamos una colina y aparece ante nuestro ojos esto:

En ese mismo instante se nos acabaron todos los males. Llevábamos 20 días cruzando China viendo de todo y lo único que nos faltaba era que terminásemos pasando un día en un desierto como ese. Según salimos del taxi la mujer nos dijo que no nos molestáramos en gastarnos dinero en la consigna que dejábamos las mochilas en el taxi y ella las cuidaba. Eramos escépticos pero, con la flipada que llevábamos, nos saltamos la precaución por unas horas. Más específicamente 4 horas que fue lo que acordamos con la conductora para nuestra vuelta. Ya solo quedaba salir corriendo y disfrutar.

Las siguientes 4 horas del día fueron sin duda 4 de las mejores horas del viaje. Nos lo pasamos tan sumamente bien que prácticamente fundimos las tarjetas de memoria de las cámaras. Aquí dejo una pequeñisima muestra de los vídeos y fotos que hicimos mientras andábamos, subíamos, bajábamos, nos deslizábamos o simplemente admirábamos el desierto donde nos encontrábamos




Había mil actividades, y de hecho hicimos varias de ellas (como tirarnos por las dunas o dar una vuelta en unos karts), pero sin duda la mejor de todas fue el simple pasear. Bastaba andar 2 minutos para alejarte de cualquier ser viviente y elegir la duna que más te gustara para declararla tuya. Yo nunca había estado en un desierto y no se si en todos pasa lo mismo pero, desde luego que en Xianshawan, podías quedarte mirando horas al infinito sin más objetivo que ver las ráfagas de viento arrancar pellizcos de arena de la cima de las dunas. Por desgracia no teníamos todo el tiempo del mundo y pasadas las 4 horas nos toco volver al aparcamiento donde, por suerte, nos esperaba la taxista con mochilas incluidas.

El viaje de vuelta fue igualmente coñazo pero ni nos dimos cuenta. El efecto del desierto nos duro bastante tiempo después de haberlo dejado atrás. No costo mucho llegar a la estación y hacer el estandar de coger billetes y esperar

Cogimos el tren y nos encontramos en Hohhot con Ma Erning (mi maestro en china), Galu (su mujer) y Wanwan (su hija). Nos llevaron de paseo por la noche Hohhotera a hacer las cosas que un año atrás habíamos hecho y que me traían a la mente mil recuerdos. En particular, me vino a la mente el curioso sentido de anfitrión que tienen por aquellos lares y su destructora cultura del hacer comer al invitado hasta que muera. Hay un hecho gracioso-doloroso en el choque de culturas Chino-Español que mientras para nosotros es de buena educación comérselo todo para ellos es de buen anfitrión dar comida al huésped hasta que sobre. No hace falta ser informático para ver el bucle. Así, esa noche nos comimos una hamburguesa mongola, un plato de noodles, unos 20 pinchos de pollo y cabra y un par de menús del McDonald…y no, no exagero. Lo mejor llegó cuando aceptamos un challenge en toda regla…

Ahí acababa nuestro día eterno y uno de los mejores del viaje sin duda. Total nos habíamos levantado a las 5:45, habíamos pisado 4 ciudades, 2 trenes, un avión y un desierto y nos terminamos durmiendo a las 2:00…casi nada.

En el siguiente post contaremos como terminamos metiéndonos en el lago más helado que he tocado en mi vida y muchas cosas más. Aguanten sin nosotros!!!

P.D. Me veo en la obligación de difundir a los 4 vientos como Nimrod se cubrió de vergüenza al no aceptar un reto de honor. La siguiente conversación tuvo lugar en lo alto de una duna del desierto de Xianshawan.
– Afura: Si tu te tiras en croqueta, yo me tiro en croqueta.
– Nimrod: Yo no quiero tirarme en croqueta.
– Afura: Lo diré de otra forma. ¿A que no hay huevos a tirarse en croqueta?.
– Nimrod: Paso, que luego vamos a estar llenos de arena en el tren.
– Afura: Pero ¿como eres tan maricón de rechazar un “a que no hay huevos”?
– Nimrod: Pues te doy 20 euros si te tiras solo.
– Afura: No es una cuestión de dinero, es una cuestión de honor!!!!
– Nimrod: Pues entonces no tengo honor.
– Afura: Desde luego que no lo tienes. Sabes, que si en vez de ser tu fuera Gorker ahora mismo estaríamos rodando colina abajo y pensando en lo que nos íbamos a reír cuando lo contáramos.

Y así fue como, una vez más, la hombría y el honor de Nimrod quedaron a la altura del betún.

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