Día: ventitantos.
Dolor de cuerpo : Mucho
Plan del día: La casa con patio de la familia Wang

Lo bueno del nuevo día que amanecía era que no teníamos que pensar mucho donde ir. Estaba de nuevo contratado y esta vez, al contrario que en Xi’an, no iba a ser una cagada. Nos despertamos antes que el gallo descojonandonos al recordar como el día anterior nos quedamos atrapados en la habitación (historia que no conté pero que se resume en eso). La pareja de chinos que estaba en la habitación con nosotros y que debían de estar cagándose en nuestro muertos por joderles el finde romántico nos miraban con cara de extrañados ante tanta risa. Por suerte eran majetes y no tuvimos problema ninguno. Una vez desayunados nos fuimos hasta el sitio desde el que salia la excursión y ya tuvimos el primer dato de que esta no iba a ser una cagada de excursión: eramos los únicos no-chinos. Dentro del grupo encontramos una china que había vivido en Europa y tenía un ingles bastante potable así que el viaje hasta el lugar fue bastante entretenido. Pasado un rato llegamos a nuestro primer destino : La casa con patio de la familia Wang.


La casa con patio de la familia Wang no es, de hecho, una casa propiamente hablando. Es más bien lo que pasa cuando juntas 300 casas. Vamos, lo que aquí viene siendo una urbanización. Y más que con patio es con patios, aunque solo sea por los tropecientos que tenía. Más allá de eso el sitio es el típico que se ve en la mitad de las pelis de peleas de chinos. Estuvimos media mañana recorriendolo a buen paso y probablemente nos faltaron cosas por ver así que se puede deducir que tenía un tamaño considerable.



Desde luego el día que tenga pasta me voy a hacer una “casa” igual



Bastante rato más tarde nos juntamos con el resto de excursionistas y nos fuimos al siguiente destino. Antes de llegar paramos a comer y nos pusimos como el kiko.

En ese “restaurante” conocí en persona el WC más asqueroso que he pisado en mi vida. Como dato decir que para poder echar una meada de 10 segundos me pase 2 minutos peleándome con las moscas. Comidos y felices llegamos a la siguiente parada.

El sitio era un templo que tenia más años que Matusalem y que al parecer eran los propios chinos los que le habían pedido al conductor que nos llevara. No entraba en la excursión y de hecho para nuestro ojos no tuvo gran emoción pero los autóctonos que nos acompañaban estaban alucinados. Estuvimos tan poco tiempo que ni nos dio para hacer fotos salvo una de casualidad

Tampoco se pierde mucho sin ir a verlo. Tan solo nos quedaba el último stop de la excursión y tardamos nada y menos en llegar. Este sitio, al contrario que el templo, si nos llamó la atención. Era un fuerte lleno de túneles subterráneos que al parecer se había construido por la guerra contra los ¿Mongoles?. Quedo olvidado y muchos años después descubrieron todo el entramado de túneles. Sin iluminación y sin ventilación he de decir que, si alguien se dispone a pasar por ahí, no lo haga con claustrofóbicos.

La excursión llego a su fin y nos llevaron de vuelta a la ciudad de Pingyao. Una vez allí disfrutamos de lo que nos quedaba dando una vuelta por la muralla (superbien conservada), visitamos los bares y nos quedamos un rato escuchando a un abuelo y su nieta haciendo música con agua (digno de ver). Siendo ya noche cerrada volvimos al albergue donde el surrealismo se materializo en una bronca de peli entre un militar y una de las chicas que dirigían el albergue. Como la bronca fue en chino no nos pispamos de mucho pero al parecer la chica era la novia y por las patadas que daba el tipo a todo lo que se movía no parecían estar en el mejor momento de la relación. La cosa no llego a más, el militar se fue echando humo y la chica se quedo llorando como una magdalena.

Cenamos y nos fuimos a la piltra pronto que mañana tocaba madrugar. No en vano, al día siguiente nos esperaba el día más emocionante y cansado. Para hacerse a la idea, solo decir que estuvimos físicamente en 5 ciudades en menos de 16 horas…

No os lo perdáis en el próximo post!!

Anuncios