Había llegado el día en el que por fin veríamos los Guerreros de Terracota. Son (o eran) de esas cosas que has oído tantas veces que terminas por no creerte mucho que estas allí a punto de verlos. Así que nos levantamos emocionaditos de la vida por tan magno evento.

Habíamos contratado una excursión, en contra de nuestra filosofía de no hacer nada organizado, dado que al preguntar a un taxista por cuanto nos cobraba no se desviaba el precio demasiado (y luego nos enteramos que se puede ir en bus muy fácilmente…). Después de desayunar y hacer un poco de tertulia ya estábamos en una minivan de unas 15 personas que no solamente apestaba a turismo corteinglesero sino que además venía con tres viejas españolas y escandalosas de serie. Con esta cara de españoles y nuestro “egque” no hubo manera de deshacerse de ellas y nos toco hacer de “chavales simpáticos que cuanto me recuerdan a mi hijo”. La cosa no pitaba bien pero…joder!!!íbamos a ver los guerreros!!! daba igual que nos acompañaran las primas gordas de Java el Hut.


La excursión incluía ademas de los guerreros un par de paradas más que por mucho que intentamos negociarlo no fuimos capaces de que nos las quitaran. Consecuencia, primera parada de la excursión en una “fabrica” de guerreros de terracota que si hacia falta te los vestían de Elvis… Hay que decir que esta parada tuvo dos cosas buenas. La primera las risas que nos echamos viendo como un holandés le metía una vacilada a la vendedora preguntándole todo tipo de cosas absurdas. La segunda es que al contrario que en los guerreros originales aquí podías hacer fotos que molaran.


Vuelta a la minivan y siguiente destino. Esta vez nos llevaron a un museo que contenía el asentamiento más antiguo de China. Si alguna vez os ofertan esto procurad capar al vendedor…no merece el don de la reproducción. Como no soy muy bueno describiendo diré simplemente que era una mierda como un caballo. Cuatro palos en un terruño de 15 metros de lado y 4 figurítas que encima eran reproducciones. Empezábamos a comprender que habíamos contratado un truño. Pero no pasaba nada, seguíamos con las pilas puestas. Nos quedaba otra parada y ya los guerreros. No podía ser tan malo lo que llegaba…no?. Pues si, si lo era. La siguiente parada era en la tumba de Qin Shi Huang. La única diferencia entre ese sitio y Cortilandia es que los muñequitos de la tumba de Qin Shi Huang no se mueven ni cantan. Lo más gracioso de todo es que tienen una especie de templo chiquitin donde en el centro esta la supuesta tumba de Qin Shi Huang y donde hay un muñeco que parece Macario disfrazado. Para rematar según sales te dicen “Bueno, esta no es realmente la original” que te lleva a pensar dos cosas

a) Joder!! Menos mal!!! Si llega a ser real significaría que China estuvo gobernada por un pive que tenía pinta de muñeco de peli de miedo

b) Esto…cabrones?? Ponéis en la excursión que vais a una tumba y resulta que vais a un parque de muñecos??…ejem…

Total que nos fuimos a la minivan acompañados de la tercera decepción del día y de las señoras que estaban emocionadas de ver “la autentica China”. Tócate los huevos. Como se puede ver no tenemos fotos de nada de esto porque preferíamos quemar la cámara antes. De nuevo, daba igual, estábamos preparados para ver los fantásticos guerreros de Xi’an. Hicimos una parada para comer y nos llevaron al recinto donde nos esperaba lo “bueno”. Al parecer el día no iba a acabar sin nuevas y mayores decepciones.

El recinto de los guerreros era algo similar al que te puedes encontrar en cualquier Expo. Mil millones de personas por metro cuadrado de los que chinos serian el 10% y por los guías. Ya una vez que pagas la entrada pasas a la zona donde se agrupa la gente en rebaños de 10-15 guiados por un pastor fácilmente reconocible porque lleva una banderita, un altavoz y un walki (o todos a la vez). En ese momento es cuando nuestro guía nos paro, nos dio las instrucciones de como ver la exposición (que se resumían en “haced lo que os salga de los huevos”) y tuvimos un momento divertido en el que las señoras que nos acompañaban intentaban explicar al guía que no se habían cruzado el planeta para estar solo dos horas allí. Todo esto en español a un guía chino que solo hablaba ingles y mal…menudo panorama. Antes de acabar la explicación, nosotros hicimos bomba de humo y nos pusimos a ver el tema por nuestra cuenta. Y ya aquí fue el chasco brutal del día.

La exposición se divide en 4 pabellones que cuento de peor a mejor (sentido contrario al que lo hicimos nosotros).

– Pabellón 4: No hay guerreros. Sitio donde se cuentan las historias de como un granjero lo encontró y todas las historietas que para cuando has llegado te sabes de memoria de haberlas leído en internet y en guías de viaje.

– Pabellón 3: Cuatro guerreros mal puestos. Lo bueno es que tienen un guerrero en una especie de cuadriga más o menos bien conservado.


– Pabellón 2: Es la sala donde están los guerreros mejor conservados. Son aquellos que incluso conservan los colores originales y tienen más parecido a como debieron de estar en su momento. Están tan sumamente bien conservados que los tienen tapados y no se pueden ver. Si, si, como lo cuento. Es como si te vas a ver la Estatua de la Libertad y para conservarla bien la tienen tapada con una tela…ole sus cojones. Aquí las evidencias:

– Pabellón 1: Esta es la sala más grande con diferencia. Es la que sale en todas las fotos de las postales y sitios famosos. Es la que tiene más guerreros de lejos. Pero tiene sus problemillas también. El primer problema es que después de ver como los chinos montan los parques naturales y como son capaces de integrar el mantenimiento con el paisaje sin que se note pues te deja desilusionado que algo tan impresionante lo metan en una nave industrial que parece el Mercacarne. El segundo es que guerreros hay muchos pero gente el doble. Supongo que es consecuencia de tener que amortizar a tope pero esta tan hacinado el sitio que cuesta andar. El tercer problema es que como tienen que mantener el chiringuito han decidido que no van a destapar todos los guerreros para que se vean sino que lo van a hacer poco a poco. Así puedes ir 15 veces a verlo para ir viendo el avance. La consecuencia es que solo la mitad del pabellón tiene guerreros. El resto es un terreno donde se supone que habrá guerreros debajo.



Los 4 pabellones venían además aliñados con tiendas por doquier y sitios que te “convertian” en guerrero de terracota. Vamos que no he visto cargarse un sitio potencialmente turístico de una manera igual desde que vi el Manneken Pis vestido de Elvis al lado del propio Manneken Pis. Así en dos horas habíamos visto todos los pabellones un puñado de veces y estábamos hasta el nabo de los guerreros. El resumen es que el sitio es curioso y los guerreros del primer pabellón son muchos pero no le lleva ni a la suela del zapato a otros sitios de China que habíamos visitado. Supongo que si te compras un paquete vacacional típico de Pekin-Xian-Shanghai pues los guerreros te parecerán la polla (además que si encima has pagado 3000€ como para volver diciendo que eran una mierda) pero, si has tocado otros sitios se te cae un mito.

Total que mosqueados y decepcionados nos volvimos a la ciudad. Gorker y Kebiin se quedaron en el albergue mientras Nimrod y yo íbamos a la estación a comprar los billetes a Pingyao. A la vuelta de la estación quedamos con Gorker y Kebiin en la habitación donde estuvimos un rato charlando. A los 5 minutos la puerta de la habitación se abrió y nos interrumpió un “Coño!!!! Estáis aquí!!!!!!”. Era el Superokupa (véase el post de Fenghuang)!!!! XD. El día mejoraba por momentos. El pive había pillado habitación en el mismo albergue que nosotros…alucina pepinillos. Nos dio una chapa como la de Fenghuang y de paso le dio la gorra que se había dejado Kebiin en el anterior albergue (el tipo la había guardado…tela). Ya por la noche tuvimos que hacerle la 13-14 para que no se nos acoplara a cenar y nos dejara dar un paseo tranquilo por la ciudad.

El día acabo a la 1 de la mañana esperando los billetes de avión de Kebiin y Gorker que al día siguiente se separarían de nosotros. Habíamos pasado 3 semanas cojonudas pero, cosas de las empresas, ellos tenían menos vacaciones y debían volver antes. Así acabo nuestro último día juntos entre risas y anécdotas que a día de hoy seguimos contando sin parar.

En el siguiente post empezará la aventura de Nimrod y yo en solitario. Todo eso y mucho más en futuras entradas!!!

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