Existen ciertos días en la vida que, al acabar, te acuestas sonriendo y piensas “Esto se lo contaré a mis nietos”. En este viaje casi todos los días fueron así, pero, como no se los puedes contar todos a tus nietos, tienes que elegir unos pocos. Sin duda este iba a estar entre esos pocos.

Sumamos un “despertar” más a la cuenta y le siguieron un “desayunar” y un “prepararse”. Nos dio bastante pena el no haber gastado algún día más en ese albergue tan molon pero el deber nos llamaba. Nos fuimos a la estación de autobuses y nos montamos en uno que nos llevaría hasta lo que parecía, según las fotos, un parque natural precioso llamado Jiuzhaigou. Hasta ahí no había nada reseñable y en principio el día no iba a ser más que el típico “día puente” en el que pasaríamos la mayor parte de este en un transporte. Fíjense en nuestras inocentes caras de felicidad.


Como se dice en el vídeo algo ya empezaba a cocerse cuando el autobusero nos pidió más pasta para ir por otro camino. Las siguientes dos horas no las recuerdo ya que las pase sopando pero al despertar la carretera ya era bastante peor que en el inicio.

Para ser un viaje en autobús estaba dando de si cosa mala y de hecho no tardamos ni hora y media en volver a hacer otro vídeo.

De hecho hecho solo con el iphone hicimos 9 vídeos del viaje que no tienen desperdicio. Por desgracia son muchos para un post, así que intentare controlarme. Nuestro viaje continuaba por una carretera que cada vez se hacía más estrecha y en la que cada vez había más coches. Nos pusimos a hablar con una niña de unos 13 años que sabía algo de ingles y que de paso nos hacía de traductora con la madre. Terminamos enterándonos que estábamos en una zona que hacía dos años había sido arrasada por un terremoto y que a día de hoy la seguían recostruyendo. Yo nunca he vivido un terremoto pero viendo esa zona como estaba tiene que ser algo brutal. El caso es que eso sumado a unas lluvias torrenciales habían desembocado en la situación en la que nos encontrábamos. Impresionaba bastante ver que al otro lado del río que bordeábamos había tramos de carretera totalmente engullidos por la montaña. En este vídeo se puede ver un poco así como puentes derruidos y otras maravillas.

La cosa fue yendo a peor y ya nos parábamos cada 20 minutos hasta que llego el momento del tapón total. Y total significa total. De los tapones que nadie puede tirar ni hacia delante ni hacia detrás….un show.

Estuvimos parados más de hora y media hasta que los chinos consiguieron organizarse para que primero pasaran los de un sentido y luego los del otro. El viaje, que en principio iban a ser alrededor de 11 horas, llevaba el suficiente retraso como para que apareciésemos en el destino (fuera cual fuera) de madrugada. A eso se sumaba que había tramos donde no sabíamos como leñes iba a pasar un autobús por ahí. Este es uno de tantos y desde luego no el más acojonante.

Por suerte incluso en esas situaciones teníamos la suerte de disfrutar de paisajazos.

Lo único que consiguió desviar nuestra atención de la carretera fue el cacho de peliculón que nos pusieron y que podéis ver aquí (bueno, el trailer). Si la película, vista en chino, no era suficientemente surrealista de por si, el viaje que estábamos teniendo no hacía sino mejorarlo.
El trayecto ya entraba en la fase de agotamiento extremo y la caída del sol nos hacía pensar que terminaríamos durmiendo en el autobús cosa que, todo sea dicho de paso, no nos parecía la más mala de las cosas que habíamos barajado. Por suerte en torno a la hora 16 de viaje el autobús se paro y la gente cogió sus cosas y bajó. Victoria!! Habíamos llegado vivos. La parte menos divertida fue cuando a toda esa gente la esperaban con coches sus familiares y a nosotros nos esperaba…una carretera en medio de ningún lugar sin rastro de civilización, lloviendo a cantaros y sin nada que nos indicara donde leñes estábamos. La tensión se disparo por momentos al darnos cuenta que estábamos realmente jodidos. Nos lanzamos como pirañas a una china que iba en el autobús (que luego conoceríamos más) y que había llamado a un taxi desde el bus. Se ve que eramos los únicos que no sabíamos donde llegábamos. La chica hablo con el taxista y nos dio la maravillosa noticia de que nuestro albergue no tenía servicio de recogida y que nos olvidáramos de llamar…mejor no podíamos estar.
El hombre debió de leer el miedo en nuestros ojos porque enseguida llamo por el movil y nos dijo que venían taxis en camino. Se fue y nos dejo a 4 españoles calados hasta arriba, desorientados, muertos de hambre, con 16 horas de viaje y tropecientos días encima de viaje y rezando a todas las religiones porque un taxi apareciera.

La suerte nos sonrió una vez más y a los 5 minutos apareció un taxi con el que casi nos pusimos a llorar. Tardo unos 20 minutos en llevarnos al albergue (como para haber ido andando!) donde nos recibió la quincuagésima recepcionista dormida (esta vez en unos sofás) de nuestro viaje. La recompensa a todo nuestro esfuerzo era la “suite” más cara que habíamos pagado hasta el momento del viaje (10 miseros dolares XD) y que nos pareció el palacio de Baquinjam.

Esa noche soñamos que eramos fenix y que habíamos vuelto a nacer. Sin duda el viaje estaba teniendo más aventura de la que hubiésemos podido calcular.

Hasta el próximo post!!

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