Nos despertamos con el suave piar de los pájaros…no,no para. Rebobina. Nos despertamos con el estruendo y hecatombe desencadenados por la alarma del movil. El día anterior nos moríamos de la risa cuando los vascos nos dijeron que eramos unos campeones por el trote que nos habíamos dado. En el momento de despertarnos nos moríamos…a secas. Tropecientas horas de caminata el estaban pasando factura de una manera bastante brutal y cada mañana costaba más levantarse. Después de desperezarnos , hacer un poco de charleta social y enchunfarnos, como no, un platazo de arroz para desayunar nos pusimos en marcha.

El día se planteaba parecido al anterior. En este caso nos tocaba otra región del parque que nos habían recomendado y que en suma hacía que nos dejáramos una parte no demasiado grande sin ver. Lo primero que hicimos fue dar un paseillo hasta que conseguimos parar un bus y nos llevo a la zona de los miradores. Esta zona era un conjunto de acantilados con miradores que en total tendría un par de kilometros de largo. Las vistas eran como para mostrarlas:

y mejor aun si es en video

El paseo nos llevo un rato más bien largo por la cantidad de recovecos que había y por la cantidad de chinos hacinados que hacían más bien complejo el moverse por allí. Entre otras cosas en esa zona se encontraba el puente natural más grande del mundo. Usease este (sorry no tenemos fotos 😦 ). Allí los chinos esa tradición de poner un candado puesto en sitios para diferentes fines se lo toman muy en serio. Tanto es así que tenían divididas las zonas donde poner los candados en plan “Zona A para el amor, Zona B para la amistad, Zona C para la salud…”

Acabada la zona de miradores tocaba bajar en teleférico. Este era la versión papa del que cogimos el día anterior.

Una vez abajo tocaba decidir que hacer. No sabíamos muy bien como regresar al albergue luego así que lo que se nos ocurrio era que podíamos volver al punto donde nos había dejado el primer autobus dando un rodeo y pasando por una zona que nos habían comentado que tenia un tren. El plan sobre el papel estaba bastante bien porque al parecer el tren acababa en el inicio de un camino que el mapa decía que acababa justo donde queríamos. Total que acabamos pateando una distancia nada despreciables entre paisajazos hasta llegar al “tren”. El “tren” terminó siendo un trenecillo que recordaba al los trenes turísticos de muchas ciudades de España (véase Magdaleno en Santander). Aún así no perdimos la oportunidad de hacer el payaso.

Bajamos del tren y lo que nos encontramos tenía más bien poca pinta de ser lo que buscábamos. Delante de nosotros teníamos una montaña vertical y un curso de un río semiseco que interpretamos que era el supuesto “camino”. Después de intentar seguir ese cauce a los 2 minutos nos dimos cuenta que se empinaba lo suficiente como para que no fuera lo que buscábamos así que interrogamos a unos cuantos chinos que vendían comida por allí y todos nos dijeron que ese camino que ponía nuestro mapa no existía yujuuuuu!. La pregunta era ¿como pollas volvemos?. Una vez más medimos mal las distancias y nos dijimos a nosotros mismos “buah, esto andando (refiriéndose a subir la montaña que había bajado el teleférico) no debe ser tanto”.

En este punto nos pasó algo digamos…gracioso. Empezamos a andar…andar…más andar…mucho más andar…y llegado un momento apareció un cartel. Es una lastima porque no tengo foto de la primera vez que lo vimos pero para que os hagáis a la idea era una linea que parecía una silueta de montaña con puntos gordos a diferentes distancias y una pequeña marca roja debajo del segundo punto (de 8). El caso fue que tuvimos una discusión sobre si ese punto eramos nosotros y sobre si eso era el camino. Por una lado estábamos Nimrod y yo afirmándolo y por otro lado Kebiin y Gorker diciendo que eso era humanamente imposible y que no existía tanto espacio en el mundo para que eso simulara distancias reales. Con la duda en el aire nos pegamos otra panzada terrible a andar por unas escaleras de inclinación 400% y un buen rato después llegamos a esto:

El resumen de esa foto es : Nimrod y yo teníamos razón. Lo más curioso de todo fue que con lo que me gusta llevar razón me alegrara tan poco llevarla en esa ocasión XD. Al menos ya sabíamos cual era nuestro destino….morir subiendo escaleras. Resignados empezamos la ascensión. A eso de los 20 minutos Kebiin y Gorker se habían perdido en la distancia y a la media hora aparecieron dos niñas (suponemos niñas porque allí tienen 23 años y parece que tienen 12) que nos pasaron de largo. Nos hizo gracia pensar que iban a morir a ese ritmo en 10 minutos. A los 45 cuando las pillamos sentadas descansando flipamos de que no hubieran muerto antes. Pero aún flipamos más cuando otro rato después volvieron a adelantarnos. A esas alturas no sabíamos donde estaban Gorker y Kebiin. Hicimos una parada técnica para beber y ver si aparecían

Empezaba a preocuparme que triunfáramos infinitamente más entre los chinos que entre las chinas. Dos millones de escaleras después llegamos a la cima y a eso de 200 metros del fin encontramos a las chinas. Joder!! Pero que desayunan estas chinas!. Las saludamos y yo sali corriendo solo para llegar a la meta antes de unas niñas a las que casi doblaba la edad (pero las gané XD). Como no podía ser más nos hicimos las fotos propicias

Ya acabado el paseo versión iron-man decidimos que ya eran hora de volver al albergue. De vuelta a nuestro “hogar” hicimos el ritual de zamparnos unos platos de arroz , hacer la colada y un poco de vida social. En particular nos encontramos con una china y un taiwanes (que se la debía de estar cepillando) que parecían majetes. Bueno ella parecía maja él era un pesado de cojones. Nuestro colega Nimrod hizo un intento de reirse un poco de los demás (sanamente) poniéndonos un apodo al darle nuestro mail a los chinos. Creo que no contábamos con su “biliguismo”:

Lo único que quedaba por vivir ese día era nuestra batalla encarnizada con un saltamontes-conan pero…se contara en video en el proximo post.

Nos vemos en el proximo. Hasta luego pringis!!!

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