Bueno, después del primer vuelo interno del viaje, pasamos de la zona de costa a la zona interior de China. El primero de los cambios fue el quitarnos el calor insoportable de la zona de la costa. Con este viaje comienza la zona más…natural por así decirlo, ya que salimos de las grandes ciudades (teniendo en cuenta que los núcleos urbanos de 3 millones de habitantes son pueblos) para ir más a parques naturales y cosas similares.

Sin más dilación os dejo con mi visión de este día…

Al día siguiente cogimos un autobús con otros compañeros del hostal para hacer la excursión a Yangshuo, que incluía dos horas de descenso por el río Li.
El autobús era pequeño, con dos filas de asientos a cada lado en la parte trasera y una dispersión caótica de estos en la parte frontal. La gente se sentaba hasta en un sitio que entonces y ahora solo puedo denominar “tapa interna del motor”, tenía un sistema de refrigeración cojonudo basado en atornillar un ventilador sobre el puesto del conductor.

En el autobús

En el autobús

De camino al rio

De camino al rio

Existían más opciones de ruta con cuatro horas en el río, pero creímos que era mejor arriesgarse con menos para no tener la sensación de estar todo el día en la barca y poder ver más cosas.
El autobús nos llevó por una serie de carreteras que poco a poco pasaron a ser caminos y estos acabaron siendo jungla. Cabe destacar que en una de las carreteras vimos y sufrimos el patio de un convoy militar que estaba formado pero infinidad de camiones llenos de soldados.
Una vez en la jungla nos dejaron en un embarcadero junto al río. Nos acercamos a unas de las barcas y nos sentamos en ella, se supone que son de bambú, pero no lo son. Cómo buenos pringaos fuimos los únicos que nos pusimos los chalecos salvavidas que había en la barca…

Esos chalecos!!

Esos chalecos!!

Pero nos los quitamos pronto.
Estas barcas van con motor, uno muy parecido a una batidora pero con una sección muchísimo más larga en el eje que une las aspas con el motor en sí.
Una vez que nos pusimos en marcha la vida mejoró muchísimo, el paisaje que se puede ver es espectacular


Estuvimos flotando con elije bastante tiempo, con las montañas, la vegetación (yo flipaba con los bambúes), el aire,  incluso algunos valientes hicieron guerras de agua, y alguno se dejo llevar y se dio un chapuzón…

Incluso los había que pescaban en rudimentarias barcas.

Un paraíso!!!
Después de un rato, cómo no, Urko y Sergio se dieron en la barca, momento que aprovechamos Alberto y yo para mojarnos los pies un poco.

Al llegar a otro embarcadero nos merinos en el mini bus de Colin McRae. Desde donde pudimos ver una de las imágenes que están en los billetes de China. Aunque no la pudimos coger desde el mismo ángulo se intuye.

Y estuvimos en el hasta llegar a un pueblo desconocido donde pasamos a un autobús cómo el que nos recogió en el hostal. Y en este hicimos el resto de viaje hasta Yangshuo.
Una vez allí anduvimos por una de las calles llena de puesto de comida, restaurantes y tenderetes varios.
Nos decantamos por uno y pillamos pato (con cabeza incluida), rana (del mismísimo infierno), arroz y pollo.
Andamos un poco por el pueblo y paramos para buscar un transporte que nos llevar hasta una cueva de la zona (La cueva del dragón!), tiempo que aproveché para ir al baño, y fue gracias a este rudimentario dibujo que lo conseguí ya que el inglés, aparte de que el mío es pobre, no sirve con los chinos.

Con esto encontré cagadero en china

Con esto encontré cagadero en china

Al salir ya teníamos transporte, que consistía básicamente en una moto con una caja detrás para sentar a 4 personas. El mena debía ser el hermano no reconocido de Travis Pastrana y lo demostró al hacer una pasada entre dos autobuses en sentidos contrarios.
Una vez en la cueva, el conductor dijo que nos esperaría, y viendo que nos había salido tirado de precio aceptamos.
La cueva estaba entre unas montañas y se accedía por un bonito puentecillo.

Acceso a la cueva

Acceso a la cueva

En las barcas de la cueva

En las barcas de la cueva

Salida de la cueva

Salida de la cueva

El dragon

El dragon

Una vez en el acceso subimos en unas rudimentarias góndolas y entramos en la cueva propiamente dicha.
Los comentarios en chino nos hicieron perder el interés por el guía, pero disfrutamos de la cueva y del fresquito que en ella encontramos.
En la salida tenían montado un mercado en forma de pasillo haciendo zigzag con miles de productos de piedra.
Al salir, ciertamente el mena nos estaba esperando y nos llevó a un lugar dónde había un con barcas de bambú que manejábamos nosotros mismos.

Árbol milenario chino

Árbol milenario chino


Después de dar una vuelta por la zona volvimos a la zona a la que llegamos, diciendo al conductor que queríamos un autobús a Guilin, entonces fue cuando el conductor en un cruce se lanzó hacia un autobús, haciendo señas y gritando, hasta que parto delante de él impidiéndole el paso. Resulta quite ese autobús nos llevaría a Guilin. Pagamos el viaje y volvimos durmiendo plácidamente. Tan plácidamente que al volver Sergio de percató de que no tenía ni el móvil ni la pasta que llevaba encima, posiblemente fue extraída en el autobús, pero no lo sabemos con certeza.
Y es ahora cuando me doy cuenta de que lo que hicimos fue hacer un poco el gamba porque la excursión que contratamos era de ida y vuelta, así que la liamos parda yéndonos a nuestra bola, pero todo salió bien.
Una vez el en hostal cenamos un poco y después nos dimos un paseo por los alrededores del hostal. Al salir una mujer que parecía estar esperando a alguien de repente nos gritó desde la otra acera “seeeeeex”, a lo cual respondimos con risas e indiferencia. Fuimos a un puente que estaba lleno de puestos de top manta, cruzamos y volvimos para dormir. El día siguiente sería la visita a las terrazas de arroz.
Pero esa es otra historia.

Conan el rey

Conan el rey

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