(…no te pongas triste ni tampoco me rechistes te aconsejo yo ….)

Sonaba la canción del verano y una mano buscaba desesperada un movil para poder apagarlo. Poco después me di cuenta que la mano era efectivamente mi mano y el movil efectivamente mi movil. Nos fuimos levantando con la sensación que te hace decir en los años de facultad “pufff para que voy a ir si entre que voy y vengo pierdo mucho tiempo” pero multiplicada por mil. Lo que no sabíamos era que el día que nos esperaba iba a ser uno de los más recordados del viaje.

Estábamos un poco descentrados ya que al contrario que otros días el sitio en el que nos habíamos despertado no lo habíamos visto aún con luz del día. Salimos al hall (más bien patiucho) y empezamos a hablar con la recepcionista con más cara de sopa que soy capaz de recordar (algunos cabrones la despertaron a las 4 de la mañana :)). Si una persona normal se levanta con los ojos cerrados pues un chino podéis imaginaros. El caso es que tras conseguir un mapa y unas cuantas indicaciones salimos del albergue culebreamos por las minicalles y acabamos llegando a una calle “principal”.


Ya lo dije en el post anterior pero merece la pena recalcarlo. Fenghuang, es una ciudad de día y otra de noche. Lo cierto es que llegamos un jueves por la noche y el día siguiente era (supongo) un día más transitado pero el cambio fue alucinante. La noche que llegamos Fenghuang era una ciudad fantasma de peli de miedo. Ni un alma, todo tapiado y sin oirse ni el cri-cri de un grillo. Sin embargo, al día siguiente despertamos en una ciudad que estaba llena de vida por todas partes. Había tiendas abiertas de todo tipo y un transito de gente bastante considerable. Era como interpolar la película de Tigre y Dragón con la Gran Via de Madrid un sábado. Al parecer nos encontrábamos en una ciudad bastante turística (para chinos).

Y por supuesto hicimos vídeo explicativo.

La ciudad realmente tenía un encanto como pocos sitios lo tienen. Nuestro objetivo en la ciudad era ver dos cosas : La muralla y el Río Tou. Siendo una ciudad tan pequeña no parecía que nos fuera a llevar mucho tiempo verla así que le asignamos un solo día (cosa de la que posteriormente nos arrepentiríamos). Estuvimos merodeando un poco hasta decidirnos a comprar unas delicias culinarias para desayunar (que aun no lo habíamos hecho) que por decirlo suavemente estaban….comibles. La primera era una especie de gelatina supercompacta con sésamo que podía servir tanto para desayunar como para alicatar cocinas. La segunda era lo más parecido a cuerda de pita que me he metido en la boca (excluyendo la propia cuerda de pita XD). Con el estomago ¿lleno? nos fuimos directitos a buscar el río.

El río Tou es la imagen de todas las fotos de Fenghuang que salen en google y la razón es clara.

Los que llaman a Suzhou la “Venecia China” es porque seguramente no han visitado Fenghuang. Lo que nosotros queríamos básicamente era dar una vuelta en una barquita de esas que había por todas partes. Como siempre, en China si es para pagar por ello encuentras lo que quieras así que tardamos poco en encontrar una señora, vestida de una manera un tanto extraña, que nos llevo hasta un embarcadero de “Gondolas Chinas”. Lo que pasó a continuación es la anécdota que más hemos contado desde nuestra vuelta de China.

Nos montamos en la barca y empezó un paseo tranquilo y agradable por el río. En principio no había mucha novedad más allá de la belleza del paisaje y una sensación de relax bastante placentera. Había bastantes más barcas paseando por el río que nos miraban divertidas cuando se cruzaban pero a esas alturas ya no era una novedad que la gente nos señalase sorprendida. A los 15 minutos más o menos de la travesía el barquero nos hizo unos gestos para que cogiéramos algo que tenía metido dentro del techo. Lo que nos encontramos fue unas garrafas similares a las de la gasolina cortadas transversalmente y que decididamente no teníamos ni idea de para que leñes quería que las tuviéramos. Tres gestos del hombre (señalando otros barcos) después entendimos lo que iba a pasar. Acabábamos de ser seleccionados para encender la mecha de lo que terminamos llamando “La Gran Batalla del Agua”. Que mejor momento que ese para hacernos unas fotos de las buenas.

En el primer combate nos fue bien

en el segundo ya empezábamos a estar caladillos

a partir de aquí ya la terminamos liando parda. Empezamos a golpear los laterales del barco a ritmo de galera de esclavos aullando al unisono y con las dos orillas del río llenas de gente aplaudiéndonos ya todos los barcos querían probar la sensación de batallar con los demonios occidentales

Nuestra guerra acabo en el momento en el que uno de los barcos portaba un chino con un cubo de fregar. Cuando estas en una barca, cuanto menos inestable, peleando con remos y semigarrafas un chino con un cubo es lo más parecido a un galeón de 40 cañones. Creo que la siguiente foto resume bastante la experiencia

El paseo termino y nos llevaron de nuevo a la orilla. No se cuanto pagamos (probablemente una miseria) pero estuvimos alrededor de 45 minutos de risas sin parar que valieron todo el oro del mundo. Teniendo en cuenta que teníamos empapados hasta los calzoncillos (no es una metáfora) nos toco ir al albergue a cambiarnos para no pillar el primer resfriado del viaje. De camino al albergue no comimos la versión china de las tortitas…tortitas en forma de nuez!!! Los chinos son la polla. Ya de vuelta en el albergue (y en calzoncillos) tuvimos 3 minutos de crisis en los que Nimrod no encontraba un puñado de pasta que tenia el guardada y Gorker no encontraba la tarjeta de memoria donde tenía todas las fotos que llevaba de viaje. Por suerte fue solo un susto y después de unas cuantas amenazas de muerte todo volvió a la normalidad.

Llevábamos solo una mañana y ya estábamos muertos de tanto lanzar agua. Nos quedaba un larguisimo día por delante así que siendo ya cerca de la hora de la comida nos metimos en un restaurante a la orilla del río. Lo mejor era el menú sin duda:

Como es de suponer nuestro chino no había avanzado lo suficiente así que tiramos del clásico “de eso que esta comiendo ese señor” y las cuatro palabras que sabíamos. Nuestro éxito fue cuestionable ya que nos pusieron arroz, una sopa con patas de gallina dentro y una gelatina que según ellos era “ternera”. Tampoco es que a esas alturas del partido fuésemos muy tiquismiquis con la comida la verdad.

Después de la tertulia y risas consiguientes nos dispusimos a patear otro rato la ciudad. Habíamos visto de pasada la muralla pero aun no la habíamos recorrido por encima así que el plan tenía buena pinta. En mitad de ese paseo nos encontramos al único occidental que vimos en Fenghuang. Un alemán que nos contaba que llevaba 4 días sin saber como salir de esa ciudad y que eramos las primeras personas occidentales que veía en bastante tiempo. La verdad que a lo largo del viaje nos dimos cuenta de que eramos bastante afortunados ya que no hacíamos más que encontrarnos con gente que con un proyecto mucho menos ambicioso que el nuestro habían terminado haciendo la mitad de lo que esperaban. Como no podía ser menos en un lugar tan romántico…surgió el amor XD

y eso que somos machos machos

Empezaba a atardecer así que nos fuimos de nuevo a la zona del río donde habíamos visto durante la batalla que había algo parecido a bares. Y no nos equivocábamos, a los chinos les va la marchuqui y puntazo del momento cuando escuchamos esto

Estuvimos allí hasta que termino de oscurecer. Al salir Fenghuang era lo que es cualquier ciudad China durante la tarde-noche: Una discoteca tamaño XL. Los chinos fueron en otra vida, probablemente, mosquitos y por eso tienen esa fijación con las luces de colores. Que tienes una casa, ponle neones. Que tienes una barca, ponle neones. Que tienes una pagoda de hace 10 siglos, ponle neones.


La última foto se corresponde con el puente Hongqiao que es una pasada de activo por la noche.

Como se dice en el vídeo los chinos tienen la curiosa tradición en Fenghuang de tirar barquitos de lo mas variopintos con velas encima para ver como se deshacen comidos por las llamas río abajo. Como nosotros seguimos el dicho “allá donde fueres quema barcos si hace falta” no pudimos resistirnos. Para el siguiente vídeo hay que poner atención al audio (dentro de lo malo que es) y escuchar un lamento constante. Proviene del equivalente chino a un niño rumano y lo que dice se puede traducir libremente por “soy mudo, comprame un barquito”.

Estábamos disfrutando realmente del día y solo nos quedaba una cosa para redondearlo. Irnos a tomar unas cerves!.

Nos metimos en uno de los garitos que tenía la ciudad en una calle que debía ser el “Huertas” de allí y nos agenciamos una mesa. El alucine de la gente de vernos por allí se sobreentiende. Las camareras debieron pensar que el no tener los ojos achinados es síndrome de a) tener pasta y b) ser fácilmente timable. Si hubieran buscado el significado de Carabanchel en google se hubieran dado cuenta de su error. La cosa fue que unas camareras que pretendían clavarnos 20 cervezas para 4 terminaron pillandose un rebote guapo cuando un demonio occidental (y calvorota) les quito la comanda y apunto “3 cervezas y una cocacola” y el correspondiente precio. El día parecía que ya nos había dado todo lo que nos podía dar. Wooong error otra vez.

A la media hora de estar sentados allí nos sentaron al lado a dos chinas con pinta de majas. El gen que produce que al estar en el extranjero no te de verguenza nada hizo que nos pusiéramos a hablar con ellas. Una de las dos (la más joven) hablaba ingles y fue con la que obviamente más conversación mantuvimos. No dijo que sus nombres occidentales eran Kelland y Saier (que cosas!), que ella estudiaba enfermería y que eran de Changsa, ciudad por la que casualmente teníamos que pasar para coger un vuelo. Estuvimos un buen rato hablando y terminamos jugando a los dardos y desvariando bastante. Da gusto encontrar gente tan simpática y desinteresada por el mundo.


Echamos una partida de dardos en la que les di una paliza increíble y todos lloraron . Por desgracia para todos ya eran cerca de la 1 de la mañana y el trasnochar no era un lujo que nos pudiéramos dar en un viaje en el que madrugamos 29 de 30 dias :S. Con todo el dolor de nuestro corazón nos despedimos de Kelland y su hermana y nos fuimos a sopar al albergue con la sensación de haber subestimado la ciudad dedicándole solo un día.

En este blog le he quitado bastante material a Gorker con lo que se cagara en mis muertos muy probablemente. No obstante se lo merece por ser un lentorro escribiendo y llevar 2-3 post de retraso. Fuck you!! XD

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