Sonó el despertador con lo que empezaba a perfilarse como la canción del verano (La primavera Tropetera). Salí de mi crisálida empapadísimo en sudor y me sorprendí bastante al ver que todos estos cabrones tios majos se habían metido en sus sacos también después de haberse descojonado de mi la noche anterior. Nos desperezamos bajamos a la recepción y vimos por primera vez una referencia a lo que andábamos buscando en esa ciudad: El gran Buda de Wuxi.

El gran Buda de Wuxi era (y es) un fenómeno extraño. Es una estatua en bronce de 88 metros de altura que curiosamente no salia por ningun lado en las guias, foros y demás sitios. A día de hoy sigo sin saber por qué. El caso es que ver esa publicidad nos dio bastantes esperanzas respecto a que no habíamos hecho el canelo. Nuestro objetivo era el siguiente:

– Llegar a un río del que salía un barco dirección a Hangzhou a las 5 de la tarde y llegaba como a las 7 de la mañana.
– Reservar billete para los cuatro
– Pillar un taxi y salir cagando leches en dirección al Buda
– Volver de nuevo cagando leches y pillar el barco.

Por suerte o por desgracia no salio exactamente así. Improvisamos desayuno y nos pusimos a andar dirección al río siguiendo la Lonely Planet y sus mapas. En este mismo trayecto se acuño el termino de…

Tonelometro: Dicese de unidad de medida de distancias por la que se rige la Lonely Planet

Traducido, no os fiéis de las escalas en esos mapas!!! Nosotros nos tiramos como 1 hora para recorrer 1 “kilometro”. Un palizón de caminata + preguntar a dos polis cegatos que no sabían si lo que les enseñábamos era un mapa o una pizza cuatro estaciones nos sirvió para escarmentar y pillar un taxi. Ciertamente los taxis en China son los tios ladrones que te intentan timar como cuentan en los foros pero también he de decir que fueron probablemente los taxistas los tios que nos sacaron de más apuros y que más se tiraron el rollo. Este en particular le toco la papeleta de encontrarse con 4 occidentales que le preguntaban por un barco del que en su vida había oído hablar. Y no era rara ya que el barco…NO EXISTÍA!!!. zas!! en toda la boca!!! ¿Y como leñes arreglamos esto?. Pues, de la forma que arreglamos todo en China, dejando que las cosas sucedan.

Pasamos de todo y le dijimos al taxista que nos llevara al Buda….y allí llegamos…

Dimos un minipaseo por la entrada y encontramos las taquillas. Aquí si que no tenía pinta de que hubieran visto occidentales y desde luego no hablaban ingles así que un poco de gestos, 3 palabras en chino y teníamos las entradas para muchas cosas. Lo curioso era que la tia había dicho algo de las 11:30 pero no estábamos seguros de qué. Quisimos creer que a las 11:30 cerraban algo que nos señalaba en el mapa y fuimos directos por si las moscas. El recinto del Buda era más espectacular de lo esperado y nos encontramos cosas como esto

El palacio de las cúpulas doradas parecía ser a lo que se refería la taquillera. Eran las 11 por lo que nos dimos vida en entrar. Dentro no tenía desperdicio tampoco

Seguimos paseando por dentro y descubrimos dos cosas. La primera es que ese palacio albergaba los mejores cagaderos que íbamos a encontrar en todo el viaje. Lo segundo es que la taquillera no nos decía que a las 11:30 se cerraba…Llegados a una sala circular llena de pufs en los que se sentaba la gente paulatinamente empezó esto (justo a las 11:30)

El día no estaba decepcionando y se mantenía el nivel de surrealismo. Salimos del palacio y continuamos viendo palacetes mas pequeños muchas estatuas de Budas diferentes y un montón de arboles con cosas colgando

Visitado todo el resto del parque ya solo nos quedaba la guinda.

Subimos y bajamos del Buda (no sin antes una paradita para unas vistas increíbles), dimos un paseo en el que encontramos una pagoda apartada del resto y nos fuimos a la salida en busca de alguien que nos quisiera devolver a la ciudad. A todo esto…¿a nosotros no se nos había desmoronado el plan de viaje esa misma mañana?.

En el próximo post contaremos como, y lo que es más importante, donde terminamos el viaje. Como todos los anteriores…no tendrá desperdicio.

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