Continuamos con el relato de lo sucedido en Shanghai!

Disfrutadlo!

Día 3 (2 De Agosto Shanghai) – continuación

Para completar la jornada nos queda cruzar a la ciudad financiera cogiendo el tren que cruza por debajo del río, los tickets que cogimos incluían ida y vuelta, además de subir a un mirador de un rascacielos (el Jim Mao). Coger las entradas fue un poco odisea, ya que todo estaba lleno de chinos, y los carteles estaban en chino, y las taquilleras también estaban en chino, menos mal que íbamos con Urko, aka “El Puto Amo”. Conseguimos los tickets y descendimos al andén del trenecito.

 

Esquema tren subRiario Shanghai

El trenecito era lo más parecido a una cápsula espacio-temporal, con forma de huevo pasaba por un túnel que los chinos han tuneado con luces parpadeantes, proyecciones extrañas y música aún más extraña, hasta había monigotes hinchables en el espacio entre las vías de ida y de vuelta. Adjuntamos un vídeo, advirtiendo que puede ser un poco largo, pero no pude evitar grabar el trayecto entero. Aun así es algo que merece la pena ver, eso sí, solo una vez.

Una vez en la zona financiera lo primero que se aprecia es la Pearl Tower, una construcción muy curiosa.

Shanghai Pearl tower

Al pie de la Pearl Tower en Shanghai

Pero nuestro destino era el Jim Mao, uno de los edificios emblemáticos de Shanghái. Y que al principio creímos que era el que se ve a la izquierda en la fotografía (el abrechapas) y que es bastánte más elevado que el querido Jim Mao.

Al pie del Jim Mao

Jim Mao, uno de los edificios emblemáticos de Shanghai

Entramos en el hall, que era enorme, y nos dirigimos a la zona del ascensor que sube 86 de los 88 pisos que tiene el edificio. En la cola para acceder al ascensor, pudimos ver que los chinos son unos viciados, ya que en la propia cola había una máquina recreativa de esas que con un gancho coges peluches. Y los chinos en masa iban jugando, haciendo las delicias de los que estaban cerca, ya que todo el mundo participaba orientando al jugador. Un crack el que puso la maquinita desde luego. Además pudimos ver que tenían una estatua de cera de Jackie Chan, bastante bien hecha, no como las del museo de cera de Madrid, que dan bastante grima.

He aquí el vídeo de la ascensión:

Desde arriba podíamos ver toda la ciudad, había anochecido, por lo que las luces aparecieron como fuegos artificiales pues todas las fachadas de los edificios estaban iluminadas y la mayoría de ellas tenían cambios en las luces, como la Pearl Tower que podíamos ver como se iluminaban las dos perlas que tiene en su estructura y como se movían y cambiaban de color.

Vista del SkyLine de noche desde el Jim Mao

Vista del SkyLine de noche desde el Jim Mao

Una vez arriba, básicamente hicimos un circuito en sentido anti horario por la planta del rascacielos, siendo el último cuarto una cola para coger el ascensor de bajada. En la cola, aparte de esperar, estuvimos disfrutando de las curiosidades de la sociedad china, por ejemplo, las colas, vallas o similares, no significan nada para ellos, si quieren se las saltan, salen de la cola y se vuelven a meter donde les place, sin problemas, nadie grita chilla o se queja, todo como muy natural.
En un momento dado nos separaron al partir la cola para que algunas personas se pudiesen hacer fotos con las vistas que teníamos detrás, pues no nos dejaban juntarnos de nuevo, todos sonreían pero nosotros éramos incapaces de unirnos de nuevo.

Después de un buen rato esperando, conseguimos bajar, y fue entonces cuando nos pudimos hacer unas fotos con el bueno de Jackie Chan (en cera).

Al salir del rascacielos la noche fue otra de las cosas que nos chocaron, para empezar seguíamos sudando como antes, y toda la ciudad emitía luz, los edificios, farolas, coches, arboles, papeleras, ¡solo les faltaba poner luces en el asfalto! Un derroche infinito de luz por todos lados, pronto nos daríamos cuenta que a los chinos les gustan las cosas nuevas y luminosas.

Volvimos por donde habíamos venido, en dirección al chucutren, para volver al malecón, y una vez que estuvimos en la otra orilla del rio, decidimos pasar por unos callejones la mar de confortables y oscuros para llegar al metro e ir al hostal. Lo cierto es que me costó bastante tiempo poder convencerles de que fuéramos por ese callejón sin luces, pero lo hicimos, sin pasar poco miedo eso sí, al final nos perdimos, y preguntamos a los primeros seres no asiáticos que nos encontramos, que casualmente eran mujeres, (no sé porque tengo la impresión de no haber preguntado a un solo hombre en todo el viaje…¬¬).

Una vez que ubicamos la boca de metro, dimos una vueltecita por la zona, alguna calle peatonal llena de luces de neón donde nos ofrecieron relojes falsos y por primera vez un lady massage, que de momento rechazamos y debido o no a esto decidimos comer en un McDonald, algo que podría calmar nuestras ansias de comida, desde el bocata del Subway, por lo pronto, poca comida china, pero ya llegaría, nos estábamos preparando para la ausencia de establecimientos conocidos. EDITADO: Peeeero el McDonals más cercano estaba saturado de chinos, por lo que decidimos ir al hosptal y comer en un McDonals que habia antes de salir de la estación del mismo.

Nos dirigimos al metro para ir al hostal. EDITADO: Pero al llegar al McDonals nos dimos cuenta que a las 22:00 aproximadamente, cerraban el local, eran las 22:05 y no nos dejaron comer por lo que nos dirigimos al exterior, una vez fuera, Urko no se pudo resistir a comprar en una tienda de chinos, los productos eran de todo tipo, era como un ultramarinos, o un chino de España pero con las etiquetas en chino. Cogimos un par de boles de fideos para recenar en la habitación del hostal a la que nos dirigimos seguidamente.

Una vez en la habitación, encendimos el aire acondicionado, nos pusimos cómodos y fuimos a por agua hirviendo para los fideos que acabábamos de comprar, mientras unos iban a por el agua otros preparaban las cosas en las mochilas para distribuir bien la carga, ya que llevábamos dos mochilas, una como maleta y otra para las excursiones, teníamos que tener ciertas cosas en las mochilas pequeñas, ya que el viaje de verdad comenzaría el día siguiente.

Para coger el agua caliente, bastaba con ir a una habitación cercana a los baños, donde había un par de máquinas que calentaban el agua, y suponiendo que los números signifiquen lo mismo en china y aquí, debía estar a 97ºC. Pues sencillamente, es llegar, poner el bol debajo y llenar hasta donde uno lo desee, los fideos tardan como 5 minutos en estar comestibles.

Cenamos todos alrededor de una mesa pequeña y cuadrada que había en la habitación, y cuando habíamos más o menos terminado de cenar llamaron a la puerta.

Urko se levantó a abrir la puerta, mientras los demás nos quedamos donde estábamos, y como estábamos y resulto ser una piba de color y es aquí donde empieza la anécdota que llamaré…

Namibia
El caso es que la piba llama a la puerta, Urko abre la puerta y la mujer nos ve a los 4 sin camiseta, y dice (según Urko) Namibia, nos encojemos de hombros, y la piba entra, y se pone a buscar en los cajones de la habitación buscando algo…al rato se pira sin encontrar nada, sin decir ni mu, sorprendidos todos Urko rompe el silencio y pregunta – ¿ha dicho Namibia? – , nosotros nos empezamos a reír y le respondimos – no tío, ha dicho My Bible -. (NOTA: en el trabajo los ordenadores tiene nombres de países africanos, y curiosamente Namibia es el mío)

Después de cenar decidimos bajar al hall del hostal donde había un bar, así que nos decidimos a prepararnos, Urko se encargó de deshacerse de los fideos, y con ello creó la anécdota de…

Los fideos de Urko
Para deshacernos de la comida delegamos en Urko, el cual fue al baño, y tras un desgaste cerebral inimaginable, decidió que el mejor sitio no sería una papelera, ni siquiera el WC de toda la vida, sino el lavabo, posteriormente deposito el bol en la papelera y salió corriendo al ascensor, donde le esperaban Sergio y Alberto, este último comentó a Urko que tendrían que esperarme y pulso el  botón de apertura de puertas, pero Urko, después de haber cometido uno de los peores actos que un extranjero puede cometer, se alteró golpeando a Alberto para poder cerrar rápidamente la puerta del ascensor y huir de la escena del crimen.

Los fideos de Urko (color edition)

Los fideos de Urko (color edition)

NOTA: Al ir al baño me encontré con el pastel, cogí un poco de papel del baño y limpie la zona lo que pude, tirando los fideos a la papelera.

En fin, después de tener la tripita llena bajamos al hall del hostal, donde había un acceso a un bar, y la verdad es que lo tenían de puta madre montado, porque era un habitáculo enorme, con sofases y un ambiente bastante agradable, ahí había gente de todos los países salvo de China. Nos tomamos una cervecita china Tsintao, y nos fuimos a la piltra, era pronto, pero teníamos en las espaldas dos vuelos y la visita a la queridísima Moscú en las espaldas, así que dormimos como lirones, al día siguiente comenzaría el viaje, huyendo de las ciudades, adentrándonos en el interior de China y buscándonos las castañas para sobrevivir, el día siguiente sería el comienzo.

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