Vamos a ir calentando motores, en esta ocasión pasamos por Moscú, conocida por La Plaza Roja, pero que debiera conocerse por la ciudad donde los policías te despiertan al dormir en los parques tranquilamente.

Día 2 (1 de Agosto Moscú)

Bueno, ya estamos en Moscú (son las 6:00), la llegada al aeropuerto fue bien, todos menos Sergio forramos la mochila grande, (esperemos que lleguen bien a Shanghai), en el avión todo fue normal, salvo que nos separamos porque se llenó el avión, dos fuimos a clase turista (Urko y yo) mientras que Sergio y Alberto disfrutaron de la hospitalidad de la Primera Clase.

Como nota del vuelo, las almohadas hinchables funcionan de lujo, hasta tenemos algún vídeo con ellas XD.

Nos dieron de beber y comer en ese orden a las horas de las comidas (sobre la 01:00 y sobre las 4:00 ¬¬), pero nunca se solaparon las dos actividades por lo que la mayoría de la comida se quedó en la bandeja, por falta de bebida. Además de despertarnos en repetidas ocasiones con el malestar que esto conlleva.

Una vez en Moscú el primer reto fue el salir del aeropuerto. Nos hicimos fuertes juntándonos con un grupo de españoles que iniciaban un viaje por Asia, pero aún con esas tardamos nuestros 15 minutos en salir.

Después, el cambio de moneda (180€ a 7030 rublos o RUB), en cuya cola de espera una mujer se nos coló, pero no fue una de esas coladas farfulleras en las que le llamas la atención para que se vaya a tomar por culo, no, fue una de esas ocasiones en las que, con cara de inocente, la persona en cuestión te pregunta si puede pasar delante, que tiene prisa porque tiene que embarcar, en fin, lo típico. Pues la maja señora se tiró 10 minutos de reloj peleando con la cajera del cambio de moneda, y solo sacaba fajos de billetes, y más fajos, y más fajos. Al final, creímos que habia terminado de vaciar las arcas rusas cuando nos tocó, pero debe ser que aun nos quedaba un poquito, lo que nos permitiría alimentarnos en las 15 horas que teníamos por delante, solo nos quedaba ir a la plaza Roja. Por lo pronto recorrimos todo el aeropuerto y gastamos 2000 RUB en los billetes de ida y vuelta para los cuatro al centro de la ciudad en un tren de alta velocidad que sale del mismísimo aeropuerto cada 30 minutos aproximadamente.

El tren directo nos dejaba en la línea de metro verde, y a solo tres paradas en esta línea nos separaban de la plaza roja.

Cuando llegamos a la Plaza Roja eran cerca de las 8:00, y estaba vacía, aprovechamos esta situación para dar una vuelta y ver las fachadas de:

  • El palacio de caramelo (o Catedral de San Basilio)
  • La Tumba del brozas Lenny Kravitz (o Tumba de Lenin)
  • El Gremlin (o El Kremlin)

Después hemos dado la vuelta al Kremlin siguiendo el cauce del rio Mosckova, donde hemos visto lo que parece un palacete blanco con cúpulas doradas y al otro margen del río, a una distancia considerable, una estatua con motivos náuticos/piratiles.

Paramos sobre las 10:00 en un parque y nos tumbamos dejando que el cansancio calase en nuestros cuerpos, Urko, Sergio y Alberto en unos bancos y yo en un trocito de césped cercano, hasta que un segurata nos hizo desistir de la idea.

Tras desperezarnos un poco, decidí dejar a estos tres en los bancos y dar una vuelta por el pié del palacete de cúpulas doradas, donde vi una limusina con flores en el capó, y como salían de la misma una pareja de novios que comenzaron una sesión de fotos cerca del palacete, los seguí un poco y aproveche a ver el palacete, después me dirigí hacia el parque por uno de los laterales del palacete, pero no encontré a mis compañeros de viaje, por lo que decidí hacer el mismo recorrido que había hecho antes, ya que así les encontraría con rapidez.

Vimos un montón de bodas por las calles, al igual que militares en el resto de vuelta a El Kremlin que nos quedaba andar, además de la curiosidad de ver los cambios de guardia que se realizaban en una de las zonas de El Kremlin, aprovechamos para tumbarnos un rato en otro parque y fuimos a buscar algo de comer. Estábamos salvados, ¡¡había McDonald’s!!

Cogimos unos menuses e hicimos una montaña de patatas fritas que no tardó en desaparecer, después volvimos a la Plaza Roja para entrar en los lugares de los que antes solo habíamos visto la fachada.

Pudimos visitar la Catedral de San Basilio y El Kremlin, mientras que la Tumba de Lenin estaba cerrada y no pudimos visitarla. La Catedral gusta más por fuera que por dentro, ya que dentro casi todo está a oscuras y es un poco laberíntico, es recomendable ir con guía o en su defecto coger una audio guía en la entrada.

El Kremlin por su parte es enorme, aunque solo nos dieron acceso a cuatro de los edificios de su interior. Para entrar tuvimos que dejar las mochilas pequeñas con las que hicimos todas las excursiones en una consigna, y pasamos por un detector de metales, al principio todo parecía excesivo, pero una vez dentro, comenzamos a ver a miles de militares, con sus uniformes y medallas colgadas en la pechera.

Vimos los cuatro edificios a los que nos daba acceso nuestra entrada, y vimos varias exposiciones de objetos antiguos, previsiblemente pertenecientes a la época de los Zares. En general un poco sosas las exposiciones, también hay que tener en cuenta de que el viaje que teníamos planeado no pasaba por mirar exposiciones de cosas, sino visitar ciudades, parajes naturales y sorprendernos de las peculiaridades de otras culturas, no estar en salas en silencio mirando objetos expuestos en vitrinas de cristal, y por tanto no supimos apreciar lo que se nos mostraba.

Por último, derrotados, después de mal dormir en el avión hasta Moscú y andar por la Plaza Roja, nos dirigimos al aeropuerto sobre las 16:00. Nos quedaban 5 horas hasta que saliese el avión.

Y ahora un pequeño esquema de la ruta que hicimos por la Plaza Roja:

Al hacer la entrada en la zona de puertas de embarque surgió una anécdota curiosa, aunque hay que dar un dato previo, y es que la foto que tiene Urko en el pasaporte es un poco diferente a su aspecto actual. De Urko podemos decir que antes era un tipo sombrío que parecía esconder algo bajo el abrigo en el MAXI-DIA, ahora es un respetado caballero con intención de doctorarse. Adjuntamos prueba visual. La primera imagen es el antes, y al segunda su aspecto actual.

Urko Antes y Después

La historia comienza con Urko tratando de salir de Moscú en el aeropuerto, y una tía en la cabina de comprobación de pasaportes con mucho ojo. El caso es que a continuación se dieron los siguientes acontecimientos;

la piba mira pasaporte, la piba mira a Urko, la pibamira pasaporte, la pibamira a Urko, la pibamira pasaporte, la pibahabla con compañera, la pibamira a Urko, la piba indica a Urko que de un par de pasos hacia atrás para colocarse debajo de un foco, la piba mira pasaporte, Miguel se parte de risa viendo la escena desde la cabina de enfrente, Urko se ríe, la piba no se ríe (parece carecer de humor), Urko cesa de reír, la piba le deja pasar.

Una vez dentro del aeropuerto nos dirigimos a la puerta de embarque y mientras estábamos esperando el embarque escribí estas líneas…
Estoy en un cubo de basura, mis compañeros me han abandonado. Cuando anunciaron el primer retraso la gente enloqueció, las primeras informaciones que llegaron hablaban de 1:15 horas de espera y un cambio de puerta de embarque. Ahora esperaré hasta que esto se calme…

Como podéis adivinar, nos retrasaron el vuelo una hora y pico, en ese tiempo, además de espanzurrarnos en el suelo de la terminal conocimos a una hembra humana que habitaba Barcelona, iba a Shanghai a ver a su pareja, que llevaba trabajando unos meses en la EXPO, así que ella estaría unas semanas en Shanghai y aprovecharía para ver la ciudad y los alrededores. Urko le tranquilizó diciendo que no eran ciertos los comentarios sobre que la prostitución en China está muy accesible, ya que por lo visto se te ofrecen por la calle como si nada. Más adelante comprobaríamos que esos rumores eran ciertos.

En el vuelo no sucedió nada reseñable, teníamos monitores individuales con acceso a películas, juegos, música e información sobre el vuelo. Y por lo tanto vimos películas (en inglés sin subtítulos), jugamos a juegos (de los inicios de Atari), escuchamos música y estuvimos informados de las distancias, temperaturas, velocidades y demás zarandajas del vuelo. Y sobre todo tratamos de dormir….Aunque tantas horas nos dieron para mucho.

Continuará!

Anuncios