Con un poco de retraso llega esta crónica, espero que la disfrutéis tanto leyendo como nosotros viviéndolo 😛

Esta vez hicimos la ruta 231 de nuestra página preferida de rutas montañeras, aunque mejor dicho fue un intento, no una ejecución de la ruta como tal.

Ruta 231

Para cuando llegamos a la zona, a parte de perdernos un poco, nos comentaron que el aparcamiento de Canto Cochino estaría lleno casi seguro, por lo que en vez de hacer la ruta original, una vez más, decidimos alterarla, añadiendo unos 45 minutos de marcha hasta llegar a Canto Cochino desde el mueblo Manzanares el Real.

La teoría es que siguiendo el cauce del rio llegariamos sin probles al susodicho parkin y por lo tanto podríamos comenzar la ruta que teníamos definida para esta session de andares campestres.

Por lo que nos decidimos a aparcar en el punto A e ir andando hasta el punto B:

Solo que en vez de seguir la ruta que marca nuestro amado Google Maps, fuimos por el linde del rio, si, ese camino de tierra que queda por la parte izquierda del mapa…

Siendo sinceros…el principio fue tranquilo…es decir, empezamos emocionados, Kebiin se colocó en cabeza, y empezamos a seguir sin saber porque a un grupo de montañeros bien equipados, el tiempo acompañaba, las mariposas hacían vuelos rasantes para mostrarnos sus preciosos colores.

Kebiin en plena ascensión

Estas distracciones nos hicieron pasar un poco del río que pronto desapareció de la vista…y cuando nos quisimos dar cuenta subíamos una pendiente de unos 60º de inclinación. Por un terreno que nos pedía ponernos a cuatro patas mas que disfrutar del paseo tranquilamente.

esto son 60º

Después de unos 30 minutos y empezando a estar molidos por la pendiente hicimos un pequeño descanso, para entonces nuestro grupo se habia partido, por lo menos en tres sub-grupos, y la espera a los rezagados alegraba el corazón y las piernas de la tête de la course.

Primer descanso en la ascensión

Seguimos avanzando, y el cansancio asolaba nuestros corazones cuando entre tanta piedra apreciamos un pequeño prado que se nos prensento para distraernos de la marcha nuevamente.
Mini-prado

Después de una ascensión mortal, al fin llegamos a la cima, como una hora y media después de empezar, en la cima se podría ver al completo el pueblo de Manzanares el Real, y al embalse de Santillana que lo acompaña.

Vista de Manzanares el Real

También teníamos vistas de animales salvajes que acechaban en la maleza…
Animal salvaje

Una vez en la cima, se extiende una gran pradera, que utilizamos para comer unos cuantos víveres.
Pradera

Tras la comida, el grupo se separó en dos, básicamente por lo coches que teníamos disponibles, así pues los valientes continuamos la ruta hasta que ya no pudimos avanzar más, de hecho, decidimos ponernos sudaderas y capuchas para evitar que las ramitas de los arbustos se propasasen profanando nuestros cuerpos intentando colarse por cualquier recoveco que encontraban.

Afura y el Fin de la ruta

Una vez deshecho el camino andado, y tras una pájara de Kebiin y un tembleque de piernas incontrolado de este narrador (aka. Gorker), llegamos de nuevo al río, para refrescarnos un poco con sus aguas.
Rio!!

Aquí termina esta sesión de entrenamiento, bastante agotadora físicamente, pero mucho más enriquecedora que las anteriores, pues nos exigió bastante más de lo que pensábamos, ya no estábamos haciendo un simple pasea por la montaña.

La ruta final aproximada sería la siguiente en IDA y Vuelta:
Ruta vista de águila

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